SESEÑA, 1936. INFANTES DE MARINA Y COMBATE DE CARROS EN EL CORAZÓN DE CASTILLA

Seseña es un pequeño encuentro que pasaría a la historia por ser el primer ataque de carros con la silueta arquetípica que conocemos para un “tanque”; torreta giratoria con pieza de artillería sobre blindado. Una batalla en tierras castellanas en la que combatirían infantes de marina muy lejos de su mar y de sus barcos

LA INFANTERÍA DE MARINA EN LA GUERRA CIVIL

La Infantería de Marina era un cuerpo muy pequeño en el 36; básicamente, un batallón escaso al mando de un Teniente coronel en cada una de las cabeceras navales. Hay que tenerlo presente a la hora de hacer comparaciones con cuerpos más grandes, ya divididos en la Península, o unitarios en su bandera, por estar en África.
La República había declarado el cuerpo a extinguir (Dec. 10 de junio de 31). El alzamiento hizo que se repartiera geográficamente 2/3 con los nacionales; Ferrol y Cádiz, y 1/3 con el Frente Popular; Cartagena.
En ambos bandos, efectuará misiones de guarnición en Buques y Trozos de Desembarco y presa, así como dotación de montajes y piezas antiaéreas. El laureado Lois, por ej., era un IM destinado a bordo del crucero "Baleares". La artillería y ametralladoras las manejaban IMs más habitualmente que marineros. Fuera de su plaza destino, se denominarán batallones expedicionarios, y engrosarán sus efectivos. En el Ejército de Franco usarán dos uniformidades; la misma que el ET salvo las anclas en el cuello o gorra de plato, y la gris cañón.
INFANTERÍA DE MARINA
 153. Cabo del Batallón Expedicionario. 1937-1939
 154. Teniente del Batallón Expedicionario. 1937-1939
155. Cabo en uniforme de formación
De un modo más heterogéneo, en campo republicano, fue dignísimo en comportamiento de un batallón de marina, aunque discutible su identificación completa con el cuerpo de IM, que resistió y fue el último en sucumbir en la cumbre de la Montaña Blanca, en la Sierra del Cuera, cerca de Llanes, frente a la marcha de las brigadas de Navarra sobre Gijón. Un estudio estupendo sobre el episodio lo tenemos en la revista Casamata, de la asociación ARAMA.
El bón. de Ferrol combatió en Asturias y el frente norte en el 37-38. Y en el 38-39 en Teruel. Medalla Militar colectiva. Estaba en el "Castillo de Peñafiel" en el hundimiento en la acción final sobre Cartagena.
Batalla de la cumbre de la Montaña Blanca, Llanes, Asturias.
Obra de José Ferre Clauzel

 LA INFANTERÍA DE MARINA EN SESEÑA

En paralelo, el bón. de Cádiz participo en las columnas de Andalucía-Extremadura-Madrid. En ese contexto, estaba alguna fuerza en Seseña el 29 de octubre del 36, bajo el mando del general Varela, curiosamente él mismo procedente de tropa de IM, y con importante papel del arma de caballería y su general Monasterio. Precisamente el mejor estudio de ese encuentro es de otro general del Arma, Casas de la Vega. Tuvo el ocasional privilegio de contárselo, mucho más tarde y ¡en ruso!, a generales soviéticos alguno de los cuales había pasado por España en su juventud. Todo un gustazo.
Vista aérea de Seseña, 1936. Avión de reconocimiento italiano
Colección: Pepe Cholena

EL BAUTIZO DE FUEGO DE LOS T-26

Bueno, sigamos. Es entonces cuando se produjo el estreno mundial del carro de combate en cuanto "tanque" con torre giratoria; los 15 carros T-26  del cap. Arman, son punta de lanza de un ataque de la I Brigada, junto con fuerzas de Asalto y Milicias, dentro de la cual también había IM republicana. Suman 10.000 hombres y 50 blindados.
Carro soviético T-26 b
La guarnición "nacional" de Seseña estaba constituida por la agrupación de tropas a pie de la columna de Caballería. La componían el escuadrón Villarrobledo a pie, dos compañías de marinería, una sección de ametralladoras de infantería de marina y un Harka de Tiradores del Rif. En la noche del 28 recibieron como refuerzo dos mías de regulares de la Mehal-la de Melilla, una sección de obuses de montaña Schneider 105/11 y otra de cañones legionarios de 65/17. Las fuerzas estaban bajo el mando del capitán Sánchez Pérez y subía el total a unos 700 hombres.
Entre tanto, los carros habían efectuado su avance protegidos por la neblina lo que les permitió presentarse en las afueras de Seseña, a una distancia tan corta que los insurgentes no sabían si eran enemigos o amigos. Contribuyó a la confusión que los carros llegaban con las escotillas abiertas y los tripulantes asomados a ellas y no en orden de combate. La compañía de carros T-26B empleó la noche del 28 al 29 en desplazarse de su acantonamiento manchego hasta la base de partida en Cuesta de la Reina. Pasó al ataque a las 6:30h y al mismo tiempo comenzó la preparación artillera y aérea que no tuvo lugar sobre Seseña sino sobre Torrejón de Velasco, donde fueron destruidas varias casas y la torre de la iglesia.
La batería del capitán Arjona con los escuadrones de Cebollino que habían abandonado el pueblo hacia las 6:00 fue localizada por la aviación gubernamental a la altura del arroyo de las Cárcabas y bombardeada sin que se produjesen bajase en el personal ni en el material. Junto a las bombas lanzaron octavillas del discurso de Largo Caballero del día 28, cuyo éxito puede adivinarse. Los soldados siempre andan escasos de papel.
Ante la duda el capitán Sánchez Pérez acompañado por un pequeño grupo avanzó a su encuentro a la ermita de la Concepción. Allí tras hacer un gesto para detener el primer carro de la columna, intento aclarar a voces si se trataba de la columna italiana que se tenía que unir al coronel Monasterio.
El malentendido duró unos segundos. Los carros hicieron fuego. Dispararon tan apresuradamente que fallaron dando lugar a que se refugiaran los soldados en las primeras casas del pueblo. Ahora los carros tenían el camino libre y siguiendo la carretera general se internaron en Seseña disparando a diestro y siniestro.
En las callejuelas había varios vehículos insurgentes que fueron atravesados para entorpecer la marcha de los blindados. A ellos agregaron varios obstáculos y muebles. Los T-26B cañonearon y embistieron las defensas. Hay una foto en la que un T-26 se atasca en una calleja, sin lograr arrollar del todo a un carro de los nacionales. Es este caso un carro en el sentido estricto de la palabra, de los de mulas.
Carros T-26 en las afueras de seseña
Asimismo las piezas de artillería atacaron los carros pero estos las neutralizaron causando bajas entre sus sirvientes. A las 7:45 un carro se detuvo en una calle cercana a la plaza. En ese momento le lanzaron un paquete explosivo que le inmovilizó. El resto de los carros fue atacado con gasolina produciendo algunos incendios que las tripulaciones sofocaron. Fue el uso inicial de los luegollamados “cócteles molotov”; botellas de gasolina con mecha. Este sería el antecedente del arma bautizada tres años más tarde durante la guerra ruso-finlandesa como "Cóctel Molotov" en honor al ministro de exteriores Vyacheslav Molotov. El ministro soviético afirmaba que sus tropas no estaba bombardeando sino enviando elementos, a lo que el ejército finlandés contestó que, ya que "Molotov ponía la comida, ellos pondrían los cócteles".
A las 9:20 la infantería republicana alcanzó las defensas de Seseña, intactas. A esa hora los carros abandonaban la población por el extremo opuesto permitiendo a los defensores concentrarse sobre la infantería causándole numerosas bajas. No parece, pues, que la infantería siguiera a los carros, como tanto se ha repetido, sino que estos avanzaron sin esperarla, suponiendo, que su sola presencia por sorpresa sería resolutiva.
Los batallones republicanos, se estrellaban contra las defensas del pueblo, mientras que en el interior el T-26B inmovilizado era destruido.
El resto de los carros prosiguió hacia Esquivias donde se concentraban los escuadrones del coronel Monasterio. Allí se repitió poco más o menos lo mismo que en Seseña. Los blindados ocuparon las calles, aplastando vehículos y ametrallando caballos, mientras los jinetes se refugiaban en las casas, desde las cuales hacían fuego si bien con nula eficacia. Los carros privados del apoyo de la infantería no podían hacer nada mas contra un enemigo que no se retiraba y continuaba resistiendo. En el cerro de Santa Bárbara, al norte de la población las fuerzas de la Mehal-la de Rodrigo Suárez hostigaban a los carros y estos no se decidieron a atacarles.

T-26 CONTRA CARROS FIAT ITALIANOS

Los T-26B atravesaron el pueblo y se encontraron al oeste con una batería de 65/17 legionarias y una sección de carros Fiat, que llegaban de refuerzo.
El encuentro tiene el interés de ser la primera confrontación entre carros de combate de uno y otro bando en la guerra de España. A las inofensivas ráfagas de ametralladora de los carros italianos se les respondió con los cañones de 45mm, que averiaron y volcaron al carro del teniente Tamariz Martel Fabra, resultando este y sus tripulantes ilesos. Los cañones de 65/17 fueron empleados contra los carros y un disparo alcanzo a un T-26B que se refugió en el muro de un corral. No pudo hacer nada más la bateria, que fue atacada por los demás carros y le desmontaron una pieza y le causaron bajas. Los artilleros ante el fuego enemigo abandonaron las piezas buscando refugio.
El destacamento del teniente coronel Cebollino había alcanzado la carretera a la altura del arroyo de Guatén, al este de Yeles y observaba lo que pasaba en Esquivias. Se desplegaron los escuadrones y la batería de Arjona fue emplazada con la misión de sostener a las tropas que se defendían en el Cerro de Santa Bárbara. Cebollino con su ayudante galopó hasta el cerro, un último homenaje a la vieja caballería, para informarse de la situación lo mismo que Arjona en su coche. Al mediodía como los carros no se atrevían a salir del pueblo, Arjona ordenó el avance de su batería hasta las proximidades del pueblo, donde emplazó una sección en apoyo del Cerro de Santa Bárbara, mientras la otra sección cubría la salida oeste de Esquivias. Este emplazamiento fue bombardeado por la aviación si sufrir daños.
L-335 Fiat lanzallamas
Mientras apareció un L-3/35 Fiat equipado con un lanzallamas que marchó al encuentro de los T-26B. El solitario carro italiano se dirigió atravesando una zona descubierta contra un enemigo superior. No tuvo tiempo de emplear el lanzallamas, pues cuando dobló una esquina recibió un impacto directo que lo destruyó matando a todos los tripulantes.
En vista de la situación, el capitán Arjona decidió entrar en Esquivias con uno de sus 75 atravesando la zona batida a toda velocidad. Esta maniobra estaría cubierta por todas las piezas de su batería.
Al iniciar la maniobra el teniente Ramos Izquierdo comprobó que los T-26B abandonaban el pueblo en dirección a Borox, dejando al carro inmovilizado en la tapia del corral.
A 500 metros abrieron fuego contra los muros del corral. El carro respondió al fuego. El combate duró media hora en los que el teniente Ramos Izquierdo hizo 150 disparos. Cuando por fin se redujo al silencio al carro enemigo se comprobó que un proyectil había atravesado la base de la torre que mató a sus ocupantes.
En Seseña entretanto los defensores se habían desembarazado de la infantería enemiga y se dedicaron a prevenirse contra el posible regreso de los carros. Se instalaron nuevos obstáculos. Los carristas rusos prefirieron en todo momento utilizar como líneas de maniobra las carreteras de la zona y así al caer la tarde volvieron a atravesar el centro de Seseña en sentido contrario. Las previsiones de la guarnición dieron como resultado el incendio de alguno de los carros de los que uno se quedó inutilizado en la plaza del pueblo, en tanto que los demás consiguieron retirarse.
Julián Muñoz Lizcano, comisario delegado de guerra en Aranjuez solicitó voluntarios para recuperar el carro. La solicitud tuvo escaso éxito pues sólo se presentaron dos hombres y se hubo de renunciar a la idea. Los defensores de Seseña tuvieron 13 muertos y 60 heridos y 3 muertos y 7 heridos de los habitantes del pueblo. Los carros destruyeron o averiaron a 16 automóviles, 10 cañones y 2 obuses de montaña. Las tripulaciones sufrieron 10 bajas entre los que figuraban 3 capitanes rusos.
Pese a la superioridad cualitativa y cuantitativa, el ataque republicano fue un fracaso. La falta de coordinación entre la infantería y los carros, y la determinación y alta moral de los defensores, hizo posible lo imposible.
El alemán Von Thoma comandante de un pequeño grupo blindado adscrito a la Legión Condor, inspeciona un proyectil de un T-26

Tres tanques T26 en Yuncos a principios de noviembre de 1936. Capturados por los nacionales
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Seseña 1936
Francisco Díaz de Otazu Güerri – Bellumartis Historia Militar


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