Esta situación se rompió con la aparición en 1428 de una joven que se encontró con unos soldados y un rey dispuestos a dejarse inspirar por su visión. Juana hacia unos años que comenzó a oír voces celestiales que le encomendaban guiar al delfín a su coronación en Reims. Ese mismo año los ingleses comenzaron el asedio de la ciudad de Orleáns puerta al sur de Francia, Carlos decidió enviar a Juana junto a varios de sus oficiales a levantar el asedio. La pucelle blandiendo su estandarte animo a las tropas francesas en la toma de las fortalezas inglesas que rodeaban la ciudad. Prosiguió su avance venciendo en Patay y se dirigieron a Reims donde el Delfín se corono rey como Carlos VII. En Compiegne es capturada por los Borgoñones y entregada a los ingleses que la ejecutan por herejía. El papel de Juana de Arco actualmente se ve distorsionado por el patriotismo y la religiosidad que actualmente le rodean en la historiografía francesa, pero no hay que dudar de su valor y fe que sirvió de ejemplo a las huestes francesas.
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